El fin del bótox en la frente es lograr reducir las arrugas y muchas veces se observa una expresión congelada de la cara. Pero no sólo se reduce la expresión facial, sino que también la toxina botulínica afecta a la habilidad de entender las expresiones faciales de otras personas. Según una reciente investigación de la Escuela Internacional de Estudios Avanzados en Trieste (SISSA), en Italia, esta herramienta indispensable para la interacción humana se ve afectada por la aplicación de botóx en el nódulo frontal.
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